Cisterna de la Basílica. Yebaratán Sarayi.
Yebaratán Cad, 13. Sultanahmet.
Tranvía: Sultanahmet.
De 9:00 a 17:00 todos los días.
La enorme cisterna subterránea es el monumento menos convencional de la ciudad. Aunque posiblemente hubo una anterior, esta bóveda se construyó bajo el reinado de Justiniano, en le año 532, para abastecer al Gran Palacio y resistir los constantes asedios de los otomanos. Una vez tomada Constantinopla les llevó a los otomanos un siglo entero para conocer la existencia de este lugar.
Es una visita realmente agradable, que sustituye el constante bullicio de la ciudad, por música clásica y sonidos de agua. La gran sala abovedada está iluminada apropiadamente y es muy grato descubrir sus 336 columnas de más de 8 metros de altura, con caras y ornamentos típicos griegos y bizantinos. En la actualidad solo es accesible un tercio de la antigua estructura, pues tras un terremoto se tapió en el siglo XIX.
Las columnas más famosas son las del fondo apoyadas en dos cabezas de medusa, probablemente procedentes de otros edificios. Se cree que estas dos enormes cabezas marcan el lugar de un templo dedicado a las ninfas del agua. Y para completar la visita no dejen de tomarse una humeante taza de te o un café turco en el bonito café dentro de la cisterna.
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